La Biblioteca Imaginaria ha tenido ocasión de asistir a la rueda de prensa
que ha convocado la Editorial Plaza y Janés para presentar la obra Sayonara Sushi del escritor y
europarlamentario Raul Romeva. El
autor, que ya había publicado otros libros más relacionados con el ensayo y su
tarea parlamentaria, y que reconoce haber escrito poesía, lanza ahora una
novela con un par de temas candentes de fondo: la emigración ilegal y la
sobrepesca. Le pudimos hacer algunas preguntas al respecto sobre el trasfondo
del libro.
Raul Romeva: Si tuviera que
presentar un poco la historia, la primera pregunta que seguramente os haréis a
la hora de leer este libro es qué hay de verdad de todo lo que explico. Mi
respuesta en este sentido es que hay más verdad de la que podría parecer. De
entrada es una ficción, esto debe quedar claro, desde el punto de vista de los
personajes, la trama, la historia de las subtramas, porque hay unas tramas que
son las principales pero también hay unas subtramas. Debo dejar muy claro que
es ficción. Que nadie quiera buscar la persona o el contexto en que se haya
querido hacer de forma literal.
Pero es una ficción basada en hechos y personajes vividos. Si
alguien me preguntara cuánto tiempo he tardado en hacer esta historia, sería
difícil de responder porque no ha sido sólo desde el momento en que me he
sentado a escribir. La construcción de la historia tiene momentos muy concretos
y algunos hechos forman parte de cosas que he vivido en los años 2002 y 2003. A
partir de aquí lo que sí es ficción es la vinculación de todas las historias.
Es un libro que no he escrito en dos años ni en tres. Lo he construido en más
tiempo pero la redacción ha sido más
compacta en el tiempo.
También es necesario aclarar que el libro es ficción pero empezó
no siendo así. Comienza siendo un libro como los que había hecho en el pasado,
de ensayo político o periodístico, explicando unas realidades que yo pensaba
que era necesario explicar. Las primeras versiones eran un texto de no ficción
pero con una voluntad de entretener. El paso hacia la ficción fue al
apercibirnos de la necesidad de convertir esto en una trama y así explicar
cosas que la no ficción te dificulta. Esto también me permitía ir hacia la
vertiente de la creación para un lector o lectora no necesariamente conocedor
del tema que se explica.
Una tercera reflexión que me gustaría compartir que es que en el
formato de esta historia yo he buscado dos cosas. La primera, me he situado en
la piel del lector. Soy fundamentalmente lector de narrativa y lo que me costó
más, pero creo que fue lo más interesante, fue eliminar todo lo que pensaba que
podía resultar superfluo e ir a la esencia de las tramas, de lectura
razonablemente ágil. También había una intención de entretener.
Me ha interesado
especialmente el trasfondo político del
tema, hablamos del negocio de la sobrepesca, también colateralmente de la
emigración ilegal, pero, sobre todo, se dibuja un panorama político bastante
sombrío. ¿La política no tiene forma de controlar la ilegalidad económica de este
tipo de comercio?
La tiene si quiere. Existen muchas formas de poner límites a
este exceso. La historia del atún rojo vive un momento interesante porque se
está reformando la política de la Unión Europea, las reglas bajo las que
gestionamos la pesca. En este contexto estamos viendo algo que es muy
importante. La lógica bajo la que yo abordo este tema es que la gestión de la
pesca debe ir por una secuencia que pasa primero por saber la situación de los
stocks de la pesca, de los peces, del mar y, a partir de aquí, saber la
capacidad que podemos tener de pescar de forma que los mares no se vacíen. Esta
es mi lógica. Primero preguntar a los científicos y luego saber cuánto y cuándo
podemos pescar. El problema es que hay otras formas de verlo que van en el sentido
contrario que es calcular cuánta flota tenemos y a partir de aquí definir
cuánto debemos pescar. Esto me parece absolutamente irracional porque al final
lo que hacemos es cargarnos el sector. El sector desaparecerá cuando
desaparezcan los peces. Si no mantenemos los peces, que es la materia prima del
sector, difícilmente podremos pensar en proteger un sector. Lo que intento
explicar es que o cambiamos de lógica y partimos de la base de que la pesca es
la que es y habremos de dejar que se reproduzcan o lo que hacemos es un
suicidio.
Y ahora incorporando la dimensión de la inmigración, puede
afectar a sociedades enteras porque algunas viven fundamentalmente de este
recurso. La política es una herramienta que puedes usar de muchas formas. Si la
utilizas correctamente puedes gestionar bien esta realidad pero si la utilizas
incorrectamente contribuyes a la vorágine y al absurdo. Esto relativo a este
ejemplo del atún rojo pero también podríamos hablar del bacalao del norte, del
pez espada o de la captura de tiburones.
Kira, la eurodiputada, es
un personaje muy rico pero da la impresión de que el lector no identificará a
Kira con la idea que se tiene del eurodiputado a partir de las imágenes que
habitualmente vemos en televisión con traje y corbata y a veces en actitud
somnolienta.
La voluntad es explicar que esta realidad también existe. Ya sé,
y es el drama que uno tiene que soportar, y es la imagen que se da, y algunas
veces desgraciadamente bien ganada. Lo que intento explicar es que hay muchas
formas de enfrentarse a este tipo de tareas y
algunos tenemos formas de acercarnos desde parámetros diferentes. Por
tanto no me invento nada. Simplemente es fácil de comprobar porque muchas de
las cosas, si uno va a la fuente, se encontrarán. Es importante romper con este
tópico que existe, que como todos los tópicos tiene una parte real pero hay
otra que no lo es.
Lo decía también por
aquella vieja idea de que el parlamento europeo ha sido tradicionalmente un
cementerio de animales políticos.
Esta es una imagen histórica y de algo que en el pasado se daba
pero que cada vez lo es menos. Si se analiza la media de edad en el Parlamento
Europeo, la media de mi grupo son 33 años. La media, por tanto hay mucha gente
por debajo de esta edad. Yo con 41 años ya soy de los mayores. Esto es bueno
saberlo. Antes el Parlamento Europeo era el lugar donde se retiraba el
político, lo cual no es necesariamente malo porque también tienes un capital
acumulado. Pero esto ha cambiado. Además con las nuevas tecnologías tenemos un
acceso inmediato para saber lo que hace cada uno de los diputados y diputadas.
Insisto en discriminar entre lo que hacen unos y los otros. Una de las tareas
que yo siempre he asumido como importante es la de comunicar lo que haces. Tan
importante es hacer como explicar lo que sea hace. Por tanto esta novela
también es una forma de explicar lo que se hace.
Mucha suerte, Raul Romeva con Sayonara sushi, una historia con un trasfondo ecológico, que habla
de las mafias y con dos personajes femeninos que el lector seguramente
encontrará interesantes.
Luis
Vea García



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