Título: Casi tan salvaje
Autora: Isabel González
Editorial: Páginas de Espuma
Págs: 151
Precio: 14 €
La vida es una jungla indomable,
insegura, impredecible. Siempre que pensamos que por fin hemos encontrado una
rutina segura, que todo será en adelante un remanso de paz, sucede algo
inesperado que lo pone todo patas arriba. Y entonces, como los animales
asustados que somos, damos zarpazos a diestro y siniestro hasta hacernos de
nuevo con la situación, pienso tras leer “Casi tan salvaje”, el libro de Isabel
González del que hoy os vengo a hablar.
“Casi tan salvaje” es un libro de
relatos compuesto por un total de veintiún cuentos totalmente indómitos, de los
cuales dos son microrrelatos: “Lo normal” (una pieza que nos habla del
desconcierto que produce lo que se sale de la norma) y “La duda” (donde
precisamente las dudas, la indecisión, son la protagonista).
Le debe este volumen su nombre a uno de
los relatos situados a mitad de volumen, un cuento que nos habla del capricho
de una hija o del de una madre, y, en todo caso, de lo que harán ambas por
conservar el amor de un mismo hombre.
Es probable que muchos de vosotros no
conozcáis aún a Isabel González (aunque algunos de sus relatos han sido
publicados anteriormente en diversas antologías, “Casi tan salvaje” es su
primer libro “propio”, por así decirlo), la forma que tiene de enfrentarse al
papel en blanco y los temas que le preocupan. Estoy segura, sin embargo, que a
todos vosotros os sorprenderá su forma de escribir tan desgarradora, el modo
que tiene de enfocar los temas, ese aire tan tremendamente salvaje (a pesar del
“casi”) que inundan las páginas de este libro. Y es que Isabel sabe que esa
quietud, esa calma aparente en la que nos refugiamos, no es tal. La vida es
salvaje, tanto la que fluye fuera de nosotros, como la que corre por nuestras
venas.
Pero, ¿cuáles son los temas que vamos a
encontrar en este libro? El primero, y casi fundamental, es el de la familia en
todas sus facetas. Así, en cuentos como “No es amor lo que se pide”,
“Monoteísmo”, “Cuna”, “Una dirección”,
“Casi tan salvaje”, “Buena”, “Magnolios”, conoceremos a esposas que harían
cualquier cosa por que la familia siga unida, por muy desesperada que sea la
situación actual en la que se encuentre dicha familia, o por poco que merezca
la pena seguir todos juntos.
A veces son los hijos (de todas las
edades y condiciones; a veces rebeldes, a veces protectores, a veces
indiferentes) los protagonistas de la
historia, como en “Por el este y el oeste”, “Trasplante”, “Deja todo como lo
encuentres” y “Pirarucú”.
En las familias también hay abuelos y
abuelas. La estrecha relación de un nieto con su abuela queda patente en “La
tierra es el cielo de los pájaros”.
Aunque los cuentos de Isabel González en
realidad sean casi todos ellos tremendamente femeninos, podría decirse que el
resto de los cuentos de este libro, es decir, “El establo”, “Material por
aportar por el alumno: gomaespuma para prótesis y deformidades”, “Líneas”, “La
mujer inolvidable”, “Mi vuelta al mundo”, “Decexo” y “Diminutivo”, lo son aún
más, ya que en ellos las mujeres, esta vez solas, o al menos no tan
comprometidas con la familia, nos hacen partícipes de esa desesperación vital,
de sus miedos, sus ansias por agradar a los demás y, en definitiva, sus ganas
de encontrar su lugar en un mundo cambiante y hostil.
“Casi tan salvaje”, en resumidas
cuentas, es un libro de intensos relatos que no puede dejar indiferente a
ningún lector, tanto por el estilo único de una escritora con aún tanto por dar
a los lectores como por la fiereza de sus cuentos, sus personajes, sus
situaciones. Adéntrate ahora en sus páginas si lo que quieres es ver la vida
desde otro punto de vista, comprender que es ella la que decide por nosotros,
darte cuenta de que todo es tan salvaje y nosotros somos peces que debemos
nadar contracorriente. ¿O es que acaso tienes miedo de enfrentarte a ello?
La vida es una jungla, un lugar indómito
que a veces nos asfixia. Aprendamos esto, también como vivir en esta selva
gracias a libros como “Casi tan salvaje”, una obra fresca y original que sin
duda te sorprenderá.
Cristina Monteoliva

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