Comenzamos
esta nueva actualización de este caluroso verano en La
Biblioteca Imaginaria con la entrevista que nos ha concedido uno de
los autores más refrescantes del panorama literario español: José Antonio
Fortuny.
José
Antonio ha publicado recientemente una novela hilarante con mucho trasfondo
social de título “Alehop”, una obra que sin duda dará mucho que hablar
entre sus lectores (y de la que yo os comento más en profundidad en la reseña
que encontraréis tras este artículo).
Pero no
solo hablamos con el autor sobre esto. Si quieres saber qué otros temas
tocamos, ya sabes: ¡a leer esta entrevista!
¿Cuándo comenzaste a escribir?
Empecé a escribir a los veinte y pico años, cuando sentí una gran
necesidad de comunicación. Hasta entonces yo me había convertido, obligado por
las circunstancias, en un gran lector. Leía mucho porque debido a mi enfermedad
tenía que pasar muchas horas en casa.
¿Qué autores crees que te han influenciado más como escritor?
De todos aprendo mucho. Todos me han influenciado. No podría destacar a
ninguno en especial. Me gustan Vargas Llosa, Paul Auster, Rosa Montero...
¿Ha intentado alguien alguna vez convencerte de que no escribieras en clave
de comedia arguyendo, por ejemplo, que la risa vende poco?
No, nada de eso. Creo que tratar de hacer reír es algo muy complicado
para un escritor, pero además lo que he escrito no va dirigido precisamente a
provocar la risa fácil. Hay una historia muy profunda debajo. Utilizo el humor
para poder explicar mejor un drama, para endulzarlo, para que así pueda llegar
a más gente.
¿Cómo surgió exactamente la idea de escribir “Alehop”?
Surgió de ver algunas
escenas tremendas a mi alrededor, un despilfarro galopante, mientras que había
sectores de la sociedad que reclamaban cosas básicas y se lo negaban. Esta fue
la semilla de la que surgió todo.
¿Te gusta el circo?
Prefiero los bailes
folklóricos sobre una barra americana. En serio, tengo un recuerdo nostálgico y
agradable de mi infancia al ver los payasos de la televisión. Ahora creo que el
circo afortunadamente ha ido evolucionando, sobre todo en lo que respecta a
exhibir animales, que ya está muy desfasado.
¿Y que piensas del circo de la vida?
La vida se ha convertido en un gran espectáculo donde se exhiben sin
pudor las intimidades de los demás. Mucha gente enganchada a los móviles, a la
televisión, donde te incitan constantemente a la juerga y a no pensar por ti
mismo. Al no verlo, creemos que ya no existe el domador, pero éste se nos ha
metido dentro de nuestras cabezas.
He leído que has tardado cinco años en escribir esta novela. La situación
social ha cambiado mucho desde que empezaste con ella hasta ahora. ¿Te ha hecho
eso ir cambiando con el tiempo el planteamiento de la historia?
No, en absoluto. Tracé
el mapa del libro y después simplemente fue cuestión de rellenarlo. Lo que sí
que ocurre es que estos contrastes que explico ahora se pueden ver con más
claridad. El libro está escrito en época de vacas gordas, cuando ibas a la
administración para pedir algo elemental y te decían que no había dinero para
eso. Pues imagina ahora con la crisis. Las personas vulnerables, como ancianos
o personas con discapacidad son, en época de bonanza, las últimas en ser
escuchadas, y, en época de crisis, son las primeras a las que se les recortan
porque todos saben que no tienen fuerza para protestar. Son el eslabón más
débil de la cadena. Y esto es independiente del color de los gobiernos que
hemos tenido.
¿Hay algún hecho en este libro que haya sucedido en la vida real?
Sí, varios, incluso te diría que en la vida era real he vivido alguno más
delirante de los que cuento, aunque pueda parecer increíble.
¿Somos, en general, tan insolidarios como los habitantes del pueblo
ficticio de “Alehop”?
El libro hay que tomarlo como una sátira, donde se caricaturizan los
personajes. Generalizar siempre es injusto. Pienso que aunque la solidaridad
tenga las mejores intenciones, no podemos estar pendiente de eso, de la buena
voluntad de algunos. Lo que necesitamos son derechos, que se cumplan los
derechos que todos tenemos de poder tener una vida digna. Si echamos una mirada
fría a las estadísticas, veremos, por ejemplo, que el 80% de las personas con
una discapacidad grave en España están bajo el umbral de pobreza, y todos
sabemos las dificultades de los pensionistas para llegar a fin de mes. Estos
hechos hablan por sí solos de la sociedad que tenemos.
¿Qué esperas que encuentren los lectores en “Alehop”?
Me gustaría que encontraran un libro fresco, original, fácil de leer. Me gustaría
provocarles alguna que otra sonrisa, pero también invitarles a alguna reflexión
sobre cosas que probablemente en su día a día se les hayan pasado por alto.
¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora mismo me centro en tratar de dar a conocer el libro. Es algo
agotador, que me hace sentir a veces bastante impotente, ya que uno tiene que
tratar de sacar la cabeza en una selva de libros que todos desean lo mismo.
Pero confío que poco a poco y con la ayuda de todos el libro se vaya
conociendo. Claro que me gustaría seguir escribiendo, pero he llegado muy justo
de fuerzas para terminar este libro. Debido a mi enfermedad, tengo que vivir
mucho el día a día, sin poder hacer planes a largo plazo. Pero ojalá que vuelva
a escribir otro, será una buena noticia para todos.
Muchas gracias, José Antonio
por tu tiempo, tus palabras, tus fotos personales, y sobre todo por tu fuerza
de voluntad y tu rapidez a la hora de contestar esta entrevista, a pesar de tu
enfermedad. Sinceramente espero que las fuerzas no te fallen nunca, y que
pronto nos regales otra novela tan estupenda como “Alehop”. Yo sin duda la
estaré esperando con impaciencia.
Y a vosotros, como siempre,
gracias por estar ahí una vez más.
Cristina Monteoliva



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