Título: Cuando se vacían las playas
Autor: Eduardo Iglesias
Editorial: Hermida Editores
Págs: 120
Precio: 16,95 €
J.Solo,
detective distraído y demasiado romántico para las gentes que pueblan la “Ciudad
Amurallada” y la “Ciudad del siglo XX”, allá por el año 2036. Aunque la
historia transcurre en un tiempo nada lejano a hoy en día, a nuestro mundo
actual en el año 2012, el panorama que nos describe Eduardo Iglesias no tiene
nada que ver con él.
J.Solo recibe el
encargo de encontrar a una chica que ha desaparecido de la ciudad. A simple
vista se presenta como un caso más, sin emoción y cuya resolución no le traerá
al detective el reconocimiento que
profesionalmente nunca ha obtenido, pues sus jefes no entienden sus métodos demasiado
“imaginativos” en un mundo en el que las emociones no están de moda, en el que
la lectura, por ejemplo, apenas existe y los pocos escritores que hay solamente
escriben sobre deportes, y los bares
están prohibidos: un panorama bastante aterrador…
Desanimado,
desmotivado y con una falta de vocación imposible de recuperar ya a esas
alturas de su vida, el detective saldrá de la ciudad y se plantará en una
tienda de campaña en el parque en el que cree que puede estar la chica
desaparecida. A partir de aquí un cúmulo de casualidades, encuentros fortuitos y
el resurgir de emociones que J Solo creía que tenía enterradas trazarán una
historia sorprendente, deliciosa, triste y original.
A través de un
estilo magnífico Eduardo Iglesias nos desvela lentamente la personalidad del
detective, sus pensamientos, describiendo a las mil maravillas ese sentimiento
de soledad y de no encajar en un mundo del que uno se siente tan lejano y en el
que está convencido de que nunca podrá ser feliz.
Con una prosa
elegante, sencilla y bonita no puedo más que recomendar Cuando se vacían las
playas, esta pequeña delicia que además de entretener nos hace reflexionar,
¿Qué más se le puede pedir a un libro?
Patricia Bafalluy

No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada