Título: El libro de las maravillas
Autor: Fernando Clemot
Editorial: Barataria Ediciones
Págs: 285
Precio: 18,50 €
Nuestros días contados, aunque la
mayoría tenemos la suerte de no saber cuántos de esos días nos quedan antes de
cruzar el umbral de la muerte. Eso nos hace vivir centrando nuestras energías
en problemas con los que nos vamos topando día a día. Pero los otros, los que
sí son conscientes de lo poco que les queda en este mundo, ¿cómo son capaces de
asumirlo? ¿Con qué ánimo se levantan cada mañana para afrontar una jornada que
podría ser la última? De esto y mucho más va “El libro de las maravillas”,
la novela de Fernando Clemot de la que hoy hablamos.
El señor C., un hombre tímido, de pocos
amigos pero muchas relaciones amorosas frustradas, afronta sus últimos días de
vida recluido en la Clínica Dantas, un curioso hospital situado en algún lugar
indeterminado de Portugal donde solo hay enfermos de un mismo mal terminal (el
cuál desconocemos). C. siente que necesita algo que le impulse a seguir viviendo
estos últimos días, y no se le ocurre nada mejor que llevar al papel todas las
historias de viajes (físicos y vitales) de sus compañeros más queridos. Éste
será su libro de las maravillas, aunque a veces lo maravilloso puede tornarse
en todo lo contrario, y la paz que el señor C. busca no estar en realidad a su
alcance.
Marco Polo fue un personaje sin igual en
la historia, un aventurero rodeado de cierto halo de romanticismo que no
parecía conocer límites. Sus numerosos viajes quedaron recogidos en “El libro
de las maravillas”, también llamado “Los viajes de Marco Polo” y “El libro del
millón”. Este volumen fue escrito por Rustichello, el compañero de celda de
Marco Polo en Génova. Probablemente los días se les hicieron así más llevaderos
tanto al que contaba, Marco Polo, como al que escribía, Rustichello. ¿Por qué
no pensar que del intentar hacer lo mismo siglos más tarde puede resultar algo
igualmente provechoso y entretenido?
El señor C., el protagonista y narrador
principal de esta novela, también está en una cárcel. La condena es a muerte, y
no hay manera de escapar. Los días pueden llegar a ser muy largos en estas
condiciones, de ahí que un hombre deba buscar algo con lo que distraerse.
Escribir un nuevo libro de las maravillas, por ejemplo. Será éste un libro
lleno de viajes físicos y espirituales, los mejores de sus compañeros de
prisión y condena. Pero, ¿es el resultado el esperado? Probablemente, no, pues
la gente, cuando se acerca la muerte, piensa más en las experiencias más
dolorosas y en todos los grandes pecados cometidos, que en los momentos
felices. El escritor se torna entonces confesor. De él depende que sus
compañeros consigan la paz espiritual tan necesaria para cruzar al lado de la
muerte.
No solo los otros, sin embargo, tienen
mucho de lo que arrepentirse cuando les queda tan poco por vivir. Tal vez en
realidad por eso C. quiera escribir sobre los demás. Al fin y al cabo, mientras
escucha las conmovedoras, y a veces también desgarradoras, historias de sus
compañeros, y se centra en tomar notas, no piensa en Lynn, Jenny, Clara, Gina o
Vera. Ellas han sido las mujeres de su vida, pero con ninguna fue capaz de
mantener una relación duradera. Los recuerdos son demasiado dolorosos, también
el arrepentimiento. Imposible dar vuelta atrás, sin embargo. ¿Podría acaso C.
exorcizar sus fantasmas si los nombrara en voz alta?
“El libro de las maravillas”,
en definitiva, es una novela que ahonda en la naturaleza del ser humano, más
concretamente en la de su alma. Queda claro, después de la lectura de las
múltiples vivencias aquí reflejadas (tan ficticias como reales) que el ser
humano al final de su vida tiene mucho por lo que alegrarse, aunque también un
buen número de asuntos pendientes por resolver. Son esos asuntos los que pueden
hacer que los últimos días de vida de aquellos que saben que la muerte está
cerca sea un martirio o todo lo contrario. Quizá esto sea lo maravilloso de
este libro. O quizá sea otra cosa. Te invito a que encuentres tus propias
respuestas conforme vayas leyendo “El libro de las maravillas”. ¿Aceptas
mi propuesta?
Aceptar la propia muerte es difícil, más
aún cuando ésta está cerca. Se hace necesario hacer recuento de lo que ha sido
la vida para el que se va, también encontrar un sentido para esos últimos días.
Aprende ahora esto y mucho más con “El libro de las maravillas”, un
libro que sin duda no te dejará indiferente.
Cristina Monteoliva

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