Título: El mensaje que llegó en una botella
Autor: Jussi Adler-Olsen
Traducción: Juan Mari Mendizábal
Editorial: Maeva
Págs: 528
Precio: 18,90 €
Una vieja botella
con un misterioso mensaje en su interior, este es el comienzo de una larga y difícil
investigación que llevarán a cabo los miembros de la policía del departamento Q
de una comisaría de Dinamarca, Carl Morck el subdirector, Assad su asistente y
la enigmática secretaria Rose, con la ayuda ocasional de Yrsa. El oscuro
mensaje desempolvará la desaparición de dos niños que sin embargo no fue
denunciada por sus padres. Fanatismo religioso, testigos de Jehová, miembros de
la Santa Madre, sectas: ese será el punto en común del secuestrador y los
secuestrados. Carl Morck y su equipo deberán cazar al asesino más frío y despiadado
con el que se hayan topado en toda su
carrera.
El retrato
psicológico que el escritor hace de los personajes es magnífico, consigue
introducir a los lectores en la mente de un asesino permitiéndonos llegar a
conocer cuáles son los motivos por los que alguien puede cometer las mayores
atrocidades que podamos imaginar e incluso en ciertos momentos llegar a compadecernos
de él, verlo también como una víctima de su propia vida, de su familia.
Adler Olsen
alterna el relato de la investigación policial del caso con las descripciones
en profundidad del perfil psicológico de todos los personajes, todo ellos
perfectamente trabajados, a mi parecer es uno de los puntos más destacables de
esta elaborada novela policiaca, de ritmo incesante.
Jussi Adler es
uno de los escritores más leídos en Dinamarca. El mensaje que llegó en una
botella tiene una trama perfectamente hilada, unos personajes rotundamente
definidos cuya personalidad nos impacta desde el primer momento, una de esas
historias en las que no hay ni un momento en el que no ocurra algo. Desde luego
que los amantes de este género descubrirán a uno de los mejores escritores de
los últimos años y los no tan amantes tienen aquí la gran oportunidad de
redescubrirlo a través de esta fabulosa historia.
Patricia Bafalluy

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