Título:
La herencia de la rosa blanca
Autora:
Raquel Rodrein
Editorial:
Roca Editorial
Págs:
643
Precio:
22 €
¿Crees en el destino? ¿Piensas que todo
tu futuro está escrito? La verdad es que yo soy de las que prefieren pensar que
el futuro aún no está determinado, que todo puede cambiar según las decisiones
que vayamos tomando; aunque a veces ocurren casualidades que me hacen dudar por
un momento. Como las que encuentro en “La herencia de la rosa blanca”, la nueva
novela de Raquel Rodrein de la que hoy hablaremos.
Numerosos fueron los fallecidos durante
la Segunda Guerra Mundial, tanto de un bando como del otro. Los familiares de
muchos de ellos no sabrán nunca el nombre de la persona que les arrebató para
siempre a aquel ser querido. Edward O´ Connor, americano de origen irlandés
miembro de la resistencia, sin embargo, conoce muy bien al asesino de su mujer,
Erin, y no parará hasta perpetuar su venganza.
Veinte años después, Patrick O´Connor,
hijo de Edward, conoce en Alemania a Julia Steiner, una joven huérfana que,
además de convertirse en la mujer de su vida, provocará, involuntariamente y
por culpa de su pasado, que Patrick y su padre se enfrenten durante años.
Unas décadas más tarde, Sophie Savigny,
una joven intérprete, se enamora en París a primera vista de Ben O´Connor (hijo
de Patrick y nieto de Edward). Él pasa allí una temporada y pronto volverá a Nueva York. Sophie tiene la oportunidad de
acompañarle, pues ha conseguido un trabajo en la sede central de la ONU. Sin
embargo, el destino jugará en contra de la pareja, tal vez hasta cuando.
La última pieza del gran puzle en el que
están implicados cuatro familias a lo largo de cuatro generaciones es Hugh, un
joven cirujano que trabaja en París en la misma época en la que Sophie y Ben se
conocen, y que también se ha fijado en la muchacha. Él no lo sabe, tampoco el
resto de los personajes; pero su papel es fundamental a la hora de entender
todo lo que sucedido en el pasado y las terribles consecuencias de una venganza
tan cruel como sorprendente.
Es difícil escribir la sinopsis de
algunos libros, sobre todo cuando sabes que cualquier cosa que digas podría
acabar con toda la intriga de la trama. “La herencia de la rosa blanca” es uno
de ellos. Espero no haber metido la pata con mi larga explicación de la línea
argumental. Aunque yo creo que no. Sobre todo porque “La herencia de la rosa
blanca”, además de ser un libro muy largo (640 páginas) es una obra cargada de
historias de amor, planes de venganza, intriga, emoción y aventuras. Un
volumen, en definitiva, cuyo resumen sería casi tan extenso como el libro en
sí. Y mejor leerlo que esperar a que te lo cuenten todo, amig@s.
Esta historia, que contiene a su vez un
sinfín de historias, nos hará viajar por lugares tan dispares como Nueva York,
París, Munich y diversos lugares de Italia o Irlanda, podría decirse que
comienza a primeros del siglo XX, con la llegada del clan de los O´Connor a los
Estados Unidos. Conoceremos después retazos de la Segunda Guerra Mundial y
otras épocas posteriores, para llegar más tarde a la década de los años sesenta
del pasado siglo, tiempo en el que comienza la gran historia de amor de Patrick
y Julia, dos de los personajes fundamentales de la novela. A finales del mismo
siglo XX comenzará la historia entre Ben, Sophie y Hugh, una intensa historia
con la que llegaremos casi hasta nuestros días.
“La herencia de la rosa blanca” es una
novela, como decía antes, de venganza y amor; pero también de encuentros y
desencuentros. El destino, actor imprescindible de esta novela que tantos
seguidores ha conseguido en apenas unas semanas desde que se puso a la venta,
actúa una y otra vez propiciando que los personajes vuelvan a encontrarse una y
otra vez, también que se vuelvan a separar casi irremediablemente.
La novela nos hace pensar también en los
efectos colaterales de nuestras acciones conforme conocemos aquellos que
producen las medidas tomadas por ciertos personajes de la historia. Estos
efectos, en el caso de “La herencia de la rosa blanca”, se prolongan en el
tiempo de forma totalmente insospechada para los principales actores de la
obra. Sólo el destino, una vez más, podrá poner remedio y brindarnos un final
mejor del que en algún momento de la novela podríamos esperar.
La prosa de Raquel Rodrein, clara y
sencilla, es, sobre todo, muy visual, prácticamente cinematográfica. Aunque puestos
a pedir una adaptación a la pantalla, creo que sería mejor hacer una serie con
todo este material, no una película, para que los espectadores no se perdieran
ni el más mínimo detalle.
Muchos son los personajes, tanto
principales como secundarios, que pueblan estas páginas, casi todos ellos
marcados por ese destino a veces cruel, a veces benévolo. De los más decisivos
ya os he hablado antes. Al resto los tendréis que conocer cuando os decidáis
por leer “La herencia de la rosa blanca”, un libro lleno de historias, intriga,
sentimientos enfrentados, pasiones sin fin y otras muchas cosas de que no os
pienso hablar para no desvelar las claves de un libro que se hace ideal tanto
para las personas que crean en la fuerza del destino como para todos los que
queráis vivir una gran aventura cargada de ingredientes interesantísimos sin
moveros de casa. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

es un libro precioso lleno de emociones quiza el mejor libro que he leido bien merece una pelicula
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