Título: La realidad es otra.
Aforismos, greguerías y otras
emergencias
Autor: Albert Lladó
Fotografías: David Lladó
Editorial: A Fortiori Editorial
Págs: 79
Precio: 9,50 €
La
realidad es otra es un libro particular. Digo particular
porque practica un género literario que no posee una nómina muy larga de
autores. Y, sin embargo, La realidad es
otra, dicho para empezar, es un libro altamente recomendable. Para empezar
contiene un estupendo prólogo de Agustín Calvo Galán que traza un recorrido
sobre el significado del aforismo, pues de aforismos trata el libro. Algunas
ideas destacables de este prólogo para hacernos a la idea del lo que nos
encontraremos a continuación (p.6):
-El
aforismo pretende subvertir o evidenciar la realidad.
-El
aforismo ha de ser como un ensayo pero en su mínima expresión.
Me consta, y así lo atestigua el
prologuista, la admiración que Albert Lladó profesa a uno de los grandes
aforistas de la lengua española: Ramón Gómez de la Serna. De hecho hay pruebas
de sus greguerías en las palabras del autor. Así pues nos encontramos ante un
libro de pequeñas certezas, de frases que ayudan a expandir la mente, de
sentencias que a veces son como un mazazo y otras que son como grandes
sonrisas. A todas estas palabras también les acompañan otros tantos mensajes en
forma de fotografías de la mano de David Lladó. El paciente lector también
sabrá encontrar microrrelatos, historias contadas en pocas palabras pero que en
sí mismas contienen un inicio, un desarrollo y un desenlace. Pequeñas perlas
con un significado completo. Y para ello A.Lladó busca del artificio necesario
para mejor expresar la idea. Así hay paradojas (p.12):
“¿Existen
las verdades absolutas? Absolutamente no”
Circunloquios (p.12):
“Sólo
sé que Sócrates sólo sabía que no sabía nada”
Consejos (p.15):
“El
escritor debe fijarse en sus primeros defectos, y potenciarlos. Sólo así se
puede llegar al estilo propio”
Ironía (p.16):
“Monarquía:
forma de gobierno de los primates”
Microcuento (p.19):
“Siempre
olía a grasa. Porque se bañaba con jamón”
Poema (p.25):
“La
fiebre cabalga por el desierto, en una cama de dunas,
como
una púber que aletea sus piernas,
aunque
disfrazada de dama blanca”
Reflexión (p.30):
“El
objetivo de la cultura no es descubrir la verdad, sino arañar ciertas mentiras”
Un claro homenaje a Gómez de la Serna en
forma de moderna greguería (p.45):
“El
secador de jamones es un armario de camisas comestibles”
O en (p.49) :
“La
escoba tiene las pestañas sucias”
O verdades como puños en este aforismo,
uno de mis favoritos, cargado de realidad (p.69):
“El
primer “usted” que le dedican a uno
es
un espejo sonoro del paso del tiempo”
Tan pocas palabras nunca contuvieron
tantos y tan interesantes mensajes. La
realidad es otra. Cuatrocientos aforismos que son mucho más que cuatrocientas
frases y que cada lector acomodará como desee a sus normas de actuación.
Disfrútenlas pues y piensen, de ello se trata.
Luis Vea García

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