Título:
A machetazos
Autora:
Susana Corcuera
Editorial:
Ediciones Irreverentes
Págs:
84
Precio:
11 €
Es complicado elegir el nombre para una
antología de relatos. El más adecuado, además de ser atrayente para el posible
comprador del libro, ha de resumir en pocas palabras aquello que hace que el
conjunto de historias tenga un sentido común. O, dicho de otro modo: el título ha
de transmitir al lector el espíritu del libro. Esto tan difícil como fascinante
lo consigue a la perfección el título del libro del que hoy os voy a hablar, “A
machetazos”, la obra de Susana Corcuera ganadora de VI Premio
Internacional Vivendia de Relato.
“A machetazos”, además
del nombre de uno de los relatos que lo contiene (justamente el primero),
es un volumen breve, en cuanto al número de páginas, aunque no por el número de
piezas que lo componen. Así, en las ochenta y cuatro páginas de este librito,
conoceremos el prólogo escrito por Juan Patricio Lombera (una muy buena reseña
a la obra, por cierto) y un total de diecinueve cuentos, que se reparten entre
los apartados denominados “La tierra” y “La locura”.
“La tierra” nos habla del mundo rural
mexicano, de todos esos pequeños pueblos de enraizadas costumbres y nombres que
tan exóticos se nos hacen a los que, torpes de nosotros, apenas conocemos del
país las tres o cuatro ciudades más pobladas y de las que más se hablan en las
noticias. Aquí la acción a veces se desarrolla en el presente, otras veces en
el pasado. Las descripciones son escuetas (estos cuentos no suelen ser muy extensos),
pero extremadamente precisas, de manera que es imposible no sentirse
transportado a aquellos pueblos de vaqueros (“A caballo”, “La soga”), de brujas
y supersticiones (“A machetazos”, “Sombras engañosas”), de secretos
prácticamente inconfesables (“El vicio de Isabel”, “El aliento del diablo”), de
seres y enfermedades extraordinarios
(“El cirquero”, “El hipo”), de crímenes atroces (“A machetazos”, “El aliento
del diablo”) y de hombres y mujeres que luchan contra una naturaleza que no se
deja doblegar (“La presa de Santa Úrsula”, “El gavión”)…
El último relato de “La tierra” es un
desgarrador relato (toda una llamada de auxilio) que en realidad navega entre
dos mundos: el establecido en este apartado y el que nos presenta el siguiente,
“La locura”. Se trata por tanto de un relato puente, el que hace que estamentos
tan aparentemente dispares se unan a la perfección.
“La locura” es un apartado donde
cualquier cosa puede pasar, en todos los sentidos. La palabra locura aquí,
además, aparece en su sentido más amplio, yo diría que subjetivo, pues lo que
en realidad no siempre encontraremos enfermedades mentales, como en “Silencio”,
“Una bendición eterna”, “La mujer del loco” o en “Detrás de la barda”, sino
también de juegos perversos con resultados nefastos (“El aburrimiento de los
dioses”), incesto (“Veladoras”) y hasta fenómenos fantasmagóricos de difícil
explicación (“El huésped silencioso”, “Mujer lechuza”). He de decir también que
a diferencia de “La tierra”, que nos presentaba relatos anclados en la realidad
(casi siempre cruel, pero real), “La locura” nos ofrece también relatos de
corte fantástico, y otros que no es fácil saber si navegan por la fantasía o
por la realidad.
“A machetazos”,
en definitiva, es una obra breve pero tremendamente intensa, un libro de
apasionados y a la vez sosegados cuentos que nos acercan tanto a los dramas,
horrores y pequeñas alegrías cotidianos del mundo rural como al terror que a
todos nos produce cualquier cosa que tenga
relación con la enfermedad mental, así también como a las supersticiones y a lo
fantástico. Adéntrate ahora entre sus páginas, amig@ lector, si quieres vivir
una experiencia diferente y reflexiva a la vez que disfrutas de una prosa llana
pero amena, mientras conoces también un poco más de un México que tal vez nadie
te haya mostrado antes. Estoy segura de que no te arrepentirás.
No es fácil encontrar un buen título
para una obra, más aún cuando se trata de una obra heterogénea, rica en matices
y temáticas. La mexicana Susana Corcuera puede presumir no sólo de haberlo
conseguido con su libro “A machetazos”, sino también de haber imprimido
carácter a unos cuentos sobrecogedores que difícilmente olvidarás si te decides
a leerlos. ¿Te atreves a comprobarlo?
Cristina Monteoliva

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