Título: El trono de fuego (Las crónicas de Kane
II)
Autor: Rick Riordan
Traducción: Manuel Viciano
Editorial: Montena
Págs: 410
Precio: 15,95 €
Dicen por ahí que las novelas juveniles
son lo que son y ya está. Que no se les puede sacar ninguna chicha. Que solo
ofrecen romances juveniles sin complejidad. Que es muy fácil escribir historias
juveniles… Sin embargo, me alegro de que en el panorama literario aparezcan
obras que demuestren todo lo contrario: que la novela juvenil es mucho más de
lo que se puede llegar a creer, que no ofrecen solo romances juveniles, que no
es sencillo escribirlas… A fin de cuentas, los jóvenes lectores son igual o más
exigentes que los demás. Vamos, que de tontos no tienen un pelo, y también
saben distinguir buenas y malas historias.
El
Trono de Fuego es una de esas novelas juveniles que
ofrece a sus lectores —tanto jóvenes como adultos— una historia maravillosa,
mágica y entretenida, tal y como sucedía con su predecesora (La pirámide roja).
Carter y Sadie pertenecen a una familia
de faraones (para los que han leído la anterior novela, seguro que los
recuerdan) y dominan la magia. De nuevo, tienen una misión que cumplir, mucho
más peligrosa que la anterior: deben despertar a Ra, el dios del sol, el más
poderoso, para que Apofis —el dios del caos— no engulla el sol y el mundo acabe
destruido, quedando oscuridad y más oscuridad. Para ello, solo disponen de un
par de días, pero nadie sabe dónde se ocultó Ra a descansar. A todo esto hay
que sumarle el hecho de que los dioses han formado dos bandos: los que quieren
despertar a Ra y los que están en contra de ello. Sadie y Carter van a tener
que superar muchas pruebas. ¿Lograrán despertar a Ra, el dios más poderoso?
Rick Riordan ha sabido combinar
entretenimiento con mitología egipcia, algo que me parece muy satisfactorio y
original, pues hasta ahora sí teníamos historias de magos en las que nos
remontábamos a otras mitologías y religiones, pero no la egipcia, y lo cierto
es que es muy interesante. De este modo, los lectores se verán atrapados en una
historia llena de aventuras, magia, dioses egipcios y, también, amor.
Una de las cosas que más me han gustado
del libro es que al final se haya incluido un glosario en el que se explican
una serie de palabras egipcias, así como los dioses y diosas que son
mencionados a lo largo de la novela, con lo que el lector, si en alguna ocasión
se pierde, puede acudir a él e informarse.
Otra cosa que también me ha gustado
mucho es la forma de contar la historia. El autor ha utilizado la vieja
estrategia del manuscrito encontrado, aunque adaptado a los nuevos tiempos: el
texto se supone que es la transcripción de un archivo de audio. Esto hace que
la narración gane verosimilitud y que, además, el lector se sienta apelado una
y otra vez a lo largo de la historia por los dos personajes protagonistas.
También gustará mucho a los lectores el
retrato que se hace de los dioses. Algunos de ellos parecen personas normales y
corrientes, con sus caprichos y sus tonterías, tal y como sucede por ejemplo
con Anubis, que estoy segura que será uno de los que más gustará a las jóvenes
lectoras. Creo que Riordan mantiene durante toda la novela la coherencia y las
historias de los dioses están introducidas en los momentos correspondientes,
además de que se crea un argumento sólido e interesante.
No es extraño, por lo tanto, que Disney
haya comprado los derechos cinematográficos de Las Crónicas de los Kane, así que, tal vez, dentro de poco podamos
ver en pantalla a Sadie, Carter y los dioses luchando contra el caos.
Elena Montagud

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